PARA VER MAS FOTOGRAFÍAS.
Grup d'Estudis de la Batalla de Llevant // Grupo de estudios de la Batalla de Levante
sábado, 31 de diciembre de 2011
II SUBIDA AL CASTILLO DE LA VALL D'UIXÓ, TODO UN ÉXITO.
PARA VER MAS FOTOGRAFÍAS.
jueves, 22 de diciembre de 2011
Publicación "LA VOZ DEL FRENTE. ESPECIAL ABANADES 2011", de la Asociación FRENTE DE MADRID.
LA VOZ DEL FRENTE, ESPECIAL ABANADES 2011
Este es un número especial, dedicado a "Abánades 2011", donde podreis encontrar artículos dedicados a las jornadas sobre la guerra civil española que tuvieron lugar en el municipio de Abánades los pasados 4 y 5 de junio, así como la labor que esta localidad está llevando a cabo para dar a conocer sus espacios históricos y culturales.
DON JOAQUÍN VIDAL MUNÁRRIZ, UN CORONEL REPUBLICANO EN TORREBAJA (VALENCIA).
miércoles, 21 de diciembre de 2011
II SUBIDA AL CASTILLO DE LA VALL D'UIXÓ. 31 de diciembre
Durant la pujada, el nostre company Carles Mallench, anirà explicant el que va passar per aquestes muntanyes durant eixe hivern i, una volta dalt, farà una breu conferència sobre eixe dia en concret.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
Trincheras y Refugio en Benitandús. Salida de la Asociación (13-11-2011)

miércoles, 23 de noviembre de 2011
Llibre "MIGUEL CLEMENTE CERVANTES" de Carmen Rodríguez-Gerschwitz

jueves, 17 de noviembre de 2011
PRESENTACIÓN LIBRO "ESPÍAS Y GUERRILLEROS EN LA SIERRA DE ESPADÁN" de Clemente González (28-10-11)
TEXTO Y FOTOS: S. Flich
miércoles, 16 de noviembre de 2011
PRESENTACIÓN DEL LIBRO "DIARIO DE GUERRA. Memorias de un combatiente de la LXIV Brigada Mixta"
El pròxim dijous, 17 de Novembre, en la LIBRERÍA ARGOT (c/ San Vicente, 16. Castellón) se presenta el llibre:
DIARIO DE GUERRA. Memorias de un combatiente de la LXIV Brigada Mixta.
de Juan Francisco Fuertes Palasí.
La presentació del citat llibre i la xerrada seran a càrrec del propi autor i de l'editor.
Vos esperem allí.
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El próximo jueves, 17 de Noviembre, en la LIBRERÍA ARGOT (c/ San Vicente, 16. Castellón) se presenta el libro:
DIARIO DE GUERRA. Memorias de un combatiente de la LXIV Brigada Mixta.
de Juan Francisco Fuertes Palasí.
La presentación del libro y la charla correrán a cargo del propio autor y del editor.
Os esperamos allí.
martes, 15 de noviembre de 2011
TRINCHERAS DE "EL CABEZO" DE VILLAMALUR. Sálida de la Asociación (13-11-11)
Gracias a la labor de vecinos desineteresados estas trincheras han sido acondicionadas y restauradas para poder disfrutar de ellas mejor, sin perderse así una pequeña parte de nuestra historia; aunque gracias también a ese "abandono" durante años es posible que hayan llegado a nosotros en ese estado tan magnífico.
Y para saber un poco de lo que allí ocurrió qué mejor que rescatar una parte de antigua entrada de este mismo blog: Trincheras de Villamalur (28.03.10)
(...) La población de Villamalur fue tomada el 24 de julio por fuerzas de la 1ª División nacionalista, que tras desplomarse la resistencia en la bolsa de Rubielos y después de un penoso avance durante meses de combates consiguió entrar en la población tras descolgarse a través de la zona de Tales.
Enfrente tenían las Brigadas Mixtas 116, 117 y 118, que conformaban la 25 División republicana, la cual ocupaba las posiciones del Cabezo entre otras del sector. Al día siguiente, 25 de julio, el Ejército del Ebro cruzaba sorpresivamente el río y la 1ª División era requerida con urgencia para actuar en aquel otro escenario. Desde ese momento Villamalur quedaba guardada por la 108ª División nacional, que en días sucesivos penetraría a través de la zona denominada Pinares de Villamalur para formar una línea de resistencia estable más allá del vértice Cabezo, ahora ya en manos franquistas, durante el resto del conflicto (...).
Para no fallar a la costumbre, y para ir acostumbrándonos a trabajos de fuerza, Ernesto, Pepe, Javi y Manolo (con el "apoyo" moral de Carlos) demostraron sus buenas artes en restauración y colocaron en su sitio alguna piedra desmoronada.
Para poder ver más fotografías de esta corta salida, se puede hacer aquí (FOTOS TRINCHERAS DE VILLAMALUR).
Esperamos os guste.
Texto: S. Flich y Juan Fco. Fuertes Palasí
Fotos: Silvia Flich
martes, 1 de noviembre de 2011
APARECIÓ “EL NIÑO”
jueves, 27 de octubre de 2011
PRESENTACION DEL LIBRO, "ESPIAS Y GUERRILLEROS EN LA SIERRA DE ESPADAN"
martes, 18 de octubre de 2011
GUILLERMO F. LOPEZ ZUÑIGA, EL CAPA ESPAÑOL.
jueves, 13 de octubre de 2011
MUERTE EN LA SIERRA
Joaquín, un nonagenario vecino de Chóvar, tenía diecisiete años cuando a los pocos días de finalizada la guerra decidió darse un paseo por el castillo de Castro para curiosear. Pero no llegó a la cima. Una vez alcanzadas las estribaciones más altas comenzó a toparse con las líneas defensivas que apenas quince días antes ocupaban los defensores republicanos. Del interior de una de las trincheras pudo ver como sobresalían los restos cadavéricos de un soldado que le observaban a través de sus cuencas vacías; algo más adelante, aún enganchado en una de las alambradas, pendía otro acartonado despojo. No se atrevió a ver más, con el miedo metido en el cuerpo dio media vuelta y regresó al pueblo.

miércoles, 10 de agosto de 2011
PRESENTACIÓN DE LA PUESTA EN VALOR DE LOS RESTOS DE LA GUERRA CIVIL EN VIVER (CASTELLÓN)
18:30 Horas. Centro Cultural “El Almendro” (“Teleclub”):
-Intervención de BCM. Patrimonio y Arqueología, autores de la puesta
en valor “Frente de Viver”.
- Presentación del libro "Espías y guerrilleros en la Sierra de Espadán",
a cargo de su autor Clemente González García.
-Presentación del libro "Resistir es vencer, el frente de Viver en la
Guerra Civil Española", a cargo de su autor Ramón Juan Navarro.
DOMINGO 28 DE AGOSTO
10:00 Horas. Centro Cultural “El Almendro”.
Inicio de la visita guiada a los restos de Ragudo y S. Roque, a los que
accederemos cada uno en vehículo privado En las zonas tendrá lugar
una recreación a cargo del grupo “Línea XYZ”.
Imprescindible ropa cómoda.
jueves, 26 de mayo de 2011
LOS OTROS HÉROES
En silencio y con no menos arrojo los médicos ejercen en la guerra con una fortaleza singular, más allá de los límites humanos, conociendo y reparando las desgarradoras heridas físicas de la lucha moderna que en no pocas ocasiones convierten a los soldados en verdaderos despojos, auténticas piltrafas humanas que por todos los medios procuran ocultarse a la opinión pública y a la sociedad.
En este quehacer callado uno de los tipos de herida que, aunque no fueron habituales, se dieron en nuestra guerra civil, fue el producido por las granadas de mortero no estalladas, contingencia que multiplicaba el peligro mismo del suceso ante el evidente riesgo corrido por el equipo medico que debía atender a la, por añadidura, aterrorizada víctima. Los americanos reclamaban para sí el primer caso de cura a un herido por granada no estallada acontecido en la guerra de Corea, pero los primeros casos documentados, hasta hoy al menos, corresponden a nuestra contienda.
Uno de ellos fue el de un soldado perteneciente a la 48 Brigada Mixta, Blas Martín Mora, de 22 años y natural de la provincia de Toledo. En la madrugada del 2 de julio de 1937 los sanitarios lo acercaron en camilla, por no atreverse a su evacuación en ambulancia, hasta el hospital ubicado en el madrileño hotel Palace, ya que presentaba una bomba de mortero enclavada a nivel del tórax izquierdo, mientras que en la región posterior, en la zona escapular, se apreciaba una prominencia cubierta por los músculos y la piel. El estado del herido era de una gran ansiedad, ya que no ignoraba que el proyectil que albergaba en su cuerpo no había estallado.

Ante tal estado de cosas, el doctor Cosme Valdovinos, médico cirujano que dirigía la operación, solicitó tranquilidad. Todo transcurrió rápidamente y mientras un ayudante sujetaba la granada, el doctor se dedicó a abrir el boquete, hasta que tirando del proyectil fue posible extraerlo. El herido, una vez concluida la delicada maniobra y salvando la angustia pasada en el trance, sólo tenía dos costillas fracturadas y el hueso omóplato izquierdo con múltiples esquirlas.
Otro caso queda documentado en el Sanatorio del doctor León, también en Madrid. Allí llegó un herido portando un proyectil enclavado en la región posterior del brazo que, completamente desahuciado, nadie había querido atender. Al parecer, y según sus propias manifestaciones, el pobre herido había recorrido varios centros sanitarios sin recibir atención en ninguno. En el hospital fue atendido por el doctor Sanchez Brezmes, quien haciéndose cargo de la situación comenzó por darle ánimos. Siendo convenientemente anestesiado y con una buena dosis de valor, el cirujano procedió a seccionar los tejidos por encima de la espoleta, liberando ésta de los tejidos que la cubrían. Una vez desenroscada la propia espoleta, el cuerpo de la granada fue extraído por el otro lado, a través del mismo orificio de entrada, sobre el que se practicó una incisión que permitió la liberación. El proyectil había ocasionado una fractura de húmero de la que la víctima quedó totalmente curada y sin secuelas.

Uno de ellos aconteció también en el Palace, el modus operandi después de anestesiar al herido fue el de atar una cuerda al estabilizador de la granada (las aletas propiamente dichas) y a través de un boquete abierto en la pared tirar de la cuerda desde la habitación contigua.
Otro caso sucedió durante la batalla del Ebro, en el que el herido presentaba también un proyectil de mortero clavado en el tórax. El procedimiento de extracción fue similar al anteriormente descrito, pero al tratarse de un hospital de campaña la cuerda se ató a un árbol mediante una polea. Al herido se le sentó en una silla y desde la parte de atrás de unos sacos terreros instalados al efecto, y a la voz del cirujano, los artificieros tiraron hasta que el proyectil quedó en el aire balanceándose peligrosamente. Al instante uno de los artilleros cortó la cuerda y lanzando la bomba por encima de un parapeto preparado igualmente para la ocasión, produjo una gran explosión.
Es una muestra de casos médicos entre miles de los que acontecieron en nuestros frentes, sin publicidad, sin gloria, sin laureles. La Historia a veces se olvida del famoso adagio: “por un clavo se perdió una herradura, por una herradura un caballo, por un caballo un general, por un general una batalla, por una batalla una nación”. La Historia a veces se olvida que el clavo lo fundió el más sencillo de los forjadores, lo transportó el más humilde de los acemileros y lo ajustó el más modesto de los herreros.
JUAN FCO, FUERTES PALASI
martes, 3 de mayo de 2011
lunes, 2 de mayo de 2011
viernes, 29 de abril de 2011
EN EL ÚLTIMO PLENO DEL AYUNTAMIENTO NULES APRUEBAN SOLICITAR "EL BIEN DE RELEVANCIA LOCAL", PARA SUS BUNKERS

El pasado lunes, fui con unos amigos a enseñarles los Bunkers de Nules.
Al contemplarlos, se quedaron sorprendidos de ver lo que estaban observando. Más aún se quedaron sorprendidos de ver en el lamentable estado que se encuentran algunos de ellos.
No tenían ni idea que se encontraban estas grandes instalaciones militares, tan cerca de sus domicilio, la pregunta siempre es la misma, que bando lo construyeron, aunque sabían que el frente precisamente se quedo por estas tierras.

Para algo habrá servido las constantes y diversas peticiones que se han hecho ante el Ayuntamiento de Nules por diferentes colectivos en proteger estos espectaculares Bunkers, restos de la edificación militar de nuestra pasada Guerra Civil.

Hay un dicho popular que dice:
Nunca es tarde, cuando la dicha es buena.
Ésto debe ser el principio de muchas actuaciones, ojalá se haga bien.
NOTICIAS RELACIONADAS:
El periódico
La plana al día
Las provincias
El Mediterráneo
Actuaciones:
Los bunkers de Nules abandonados.
Los bunkers de Nules
LERMITAMON, Los bunkers de Nules (03.04.2010)
La plana al día, descubren...
jueves, 14 de abril de 2011
TESTIMONIS DIRECTES DE LA GUERRA CIVIL
LA RODALIA DIGITAL.com, periòdic comarcal de la Plana Baixa
ARQUITECTURA MILITAR, A LA PLANA BAIXA.
LA RODALIA DIGITAL.com, periòdic comarcal de la Plana Baixa
Un viaje al infierno de las trincheras
En dicho artículo narra los hechos vividos por Gerardo de Marianova, en la Guerra Civil.
TOMÁS AGUILAR MARTÍN. PILOTO DE CAZA DE LA REPÚBLICA
TOMÁS AGUILAR MARTÍN. PILOTO DE CAZA DE LA REPÚBLICA
Desde siempre me han apasionado las fotografías antiguas. Dentro del milagro fantástico que supone atrapar el tiempo en un instante, personajes anónimos en unos casos, queridos en otros, todos ya desaparecidos de entre nosotros, nos miran desde el otro lado del papel. En ese instante captado por la cámara quedan reflejados multitud de detalles anatómicos y psicológicos que, unas veces ponen a prueba la agudeza del observador, y otras, alimentan su fantasía; siempre en el convencimiento de que la imagen está intentando narrar toda una serie de acontecimientos que van mucho más allá de la apariencia del propio soporte fotográfico.
Fruto de mi afán y mi afición por mantener vivo de alguna manera parte del espíritu de esas personas, llegó a mí, un poco por casualidad, la fotografía de los aviadores republicanos de la base aérea de El Carmolí en Murcia, tomada el día de Navidad de 1938. Dormida durante algunos años en mi carpeta, poco sabía de la historia de uno de los personajes que en ella aparecen, la de Tomás Aguilar (segundo por la derecha), porque poco era lo que Tomás quería contar. Cuando el pasado afloraba a su cabeza la emoción lo alienaba y lo bloqueaba por completo, fenómeno muy frecuente entre aquellos que han vivido tan dura experiencia como es el paso de una guerra y la no menos traumática posguerra.
Tomás Aguilar Martín nació en 1916, en Casas Bajas, en el Rincón de Ademuz. Habiéndose proclamado la rebelión fascista en julio de 1936 y prolongándose en el tiempo como una verdadera guerra civil, el gobierno de la República se vio en la necesidad de formar nuevos pilotos con los que alimentar la voracidad del frente. La evolución de la situación política internacional forzaría al gobierno republicano a tener que depender, casi exclusivamente, de la ayuda de la URSS. Dentro de esa ayuda militar soviética se incluía la formación de los futuros pilotos republicanos, quienes, después de pasar una duras pruebas de selección en tierra española, se lanzaban a la aventura de atravesar el Mediterráneo para recalar en el puerto de Odessa y, recorriendo las inmensas extensiones rusas, llegar a la escuela de vuelo comunista de Kirovabad en el Cáucaso, donde poder cumplir el sueño de convertirse en pilotos, emprendiendo después el largo camino de vuelta. De esta manera Tomás llegaría a se uno de los selectos alumnos de las cinco promociones de aviadores que se formarían en la Unión Soviética.
Una anécdota
Ya en Espanya, Tomás Aguilar prestó sus servicios en el mencionado aeródromo 212 de El Carmolí, donde se hallaba la Escuela de Vuelos Nocturnos. Esta base aérea republicana realizaba servicios de escolta, reconocimiento, vigilancia marítima y bombardeos nocturnos. Entre las acciones de defensa costera, los aviones de El Carmolí tenían la misión de impedir la aproximación de los submarinos italianos a las costas, lanzándonos desde el aire sus cargas de profundidad.
El servicio de una de estas misiones fue a corresponder a un piloto castellonense, Joaquín Betoret Oms (en la fotografía, de pie, séptimo por la derecha). Éste, en el momento de partir a cumplir con su trabajo, detectó un sonido extraño en el motor del avión, por lo que pidió que los mecánicos revisaran el aparato antes de emprender el vuelo. En este punto, Tomás Aguilar, de carácter impulsivo y quitándole importancia a aquel supuesto ruido, se prestó voluntario para realizar la misión, aunque no le correspondía.
Dicho y hecho, Tomás despegó. Pero, cuando no habían transcurrido más que unos minutos de vuelo, el motor comenzó a fallar, viéndose forzado a efectuar un aterrizaje de emergencia en un campo de olivos. En el accidentado aterrizaje las alas del avión quedaron destrozadas al chocar con los árboles, y el resto del aparato (el “puro”, como le llamaban), dando varias vueltas, quedó clavado de morro en el suelo. Tomás, consciente en todo momento, había quitado el contacto. Viéndose ileso, se desprendió de los atalajes, alejándose tan rápidamente como pudo de los restos, y un buen rato después fue recogido por una ambulancia.
Tomás Aguilar participaría en diversas acciones de guerra, pero la más llamativa, por la categoría del piloto enemigo derribado, fue la que protagonizó junto a sus compañeros de escuadrilla al final de la contienda. Una historia que llegó hasta mí por terceras personas, habida cuenta del bloqueo emocional por parte de su protagonista, y del que ya hemos hablado.
Efectivamente, de resultas de ese combate resultó derribado el aviador Manuel Vázquez Sagastizábal, que en aquellos momentos era considerado como uno de los primeros ases de la aviación nacionalista junto con sus compañeros Joaquín García Morato y Julio Salvador Díaz Benjumea.
Esta es la historia.
El último cartucho de la República: la batalla de Peñarroya
La ofensiva republicana en Extremadura, conocida como la batalla de Peñarroya, desarrollada por las fuerzas republicanas durante el mes de enero de 1939, ha sido ignorada por la historia oficial, considerándola como una acción menor. Pero nada más lejos de la realidad. Y es que después de la victoria en la batalla del Ebro la magnitud de la derrota republicana en Cataluña era inmensa. Los ejércitos franquistas arrollaban al enemigo empujándolo de manera imparable hacia los Pirineos y la propaganda oficial no podía permitir de ninguna manera que este brillante avance sobre los despojos de la República se viera ensombrecido por la acción de un enemigo que ya se consideraba batido.
Pero durante los primeros días de 1939, a sólo tres meses para el final de la Contienda, el maltrecho Ejército Popular aún iba a jugar la última de sus bazas, poniendo en apuros al somnoliento Ejército del Sur del general Queipo de Llano. Efectivamente, al mando del general Escobar se iban a poner en movimiento 90.000 hombres que, partiendo desde Badajoz y penetrando en el frente andaluz, amenazarían la retaguardia enemiga y aliviarían la presión fascista sobre la región catalana y sobre Barcelona, entonces capital de la República.
Fue durante esta ofensiva en la que el joven capitán Vázquez Sagastizábal, héroe de la aviación nacionalista, iba a encontrar la muerte. De esta acción, como de tantas otras, la historiografía oficial ha pretendido ensalzar a sus mártires, y en el caso de Vázquez Sagastizábal lo hizo pretendiendo un combate contra un enemigo muy superior en número (nada menos que tres contra doce). Pero la realidad, como enseguida veremos, fue más prosaica, humildemente narrada y reconocida por sus protagonistas directos.
El derribo de Vázquez Sagastizábal
Finalizada la campaña del Ebro, la aviación republicana había quedado reducida a unos niveles operativos mínimos. Cada vez más, los pilotos rojos debían de emplearse a fondo mediante agotadoras jornadas para mantener una mínima presencia sobre los cielos.
Durante la mencionada batalla de Peñarroya, en una de las misiones de reconocimiento en las proximidades de Pozoblanco (Córdoba), dos escuadrillas de I-15 “Chatos” volaban bastante separadas y a distintas alturas. La verdadera protagonista de la historia fue la tercera escuadrilla, mandada por el teniente Álvaro Muñoz y en la que se encontraba Tomás Aguilar. El teniente Muñoz, en un momento dado, divisó volando de cara hacia ellos pero a más baja altura, una escuadrilla enemiga de Fiat CR-32 “Chirris”, que acercándose cada vez más no daba muestras de haberles visto. En este punto, disponiendo de mayor altura y contando con el factor sorpresa, se dio presto la señal de combate. Todo fue muy rápido, en una sola pasada la escuadrilla de siete “Chatos” derribó a tres Fiat y los paracaídas de sus pilotos aparecieron enseguida en el aire, uno de ellos era el de Vázquez Sagastizábal, su jefe. El resto de los Fiat, ante el desconcierto, sin líder y viéndose en inferioridad numérica, no pudieron hacer otra cosa que dispersarse lo más rápidamente posible. Cuando llegó la segunda escuadrilla de “Chatos” ya estaba todo hecho, prácticamente sin combate, sin heroísmos, sin demostraciones, en una situación donde nada tuvo que ver la pericia ni la veteranía, sólo la fortuna, que se alió totalmente con uno de los dos bandos.
El capitán Vázquez Sagastizábal, con heridas de gravedad, moriría poco después en un hospital republicano de Pozoblanco.
Esta fue prácticamente la última misión de Tomás Aguilar y de sus compañeros. Pronto llegaría la derrota y el amargo exilio o la terrible posguerra para los que no pudieron o no quisieron huir. Éste fue el caso de Tomás.
La posguerra y la cárcel
Finalizado el conflicto, Tomás, en el convencimiento de que no había hecho nada malo más que cumplir con su deber, no huyó, quedándose en Valencia donde se encontraba toda su familia. Su propio hermano había sido mecánico de aviones en la zona Nacional. Pero las nuevas autoridades no tardaron en proceder a su detención, siendo encarcelado en la cárcel Modelo. De aquí pronto sería trasladado al monasterio de El Puig, habilitado como prisión. Allí pasó cuatro terribles años prisionero y sobreviviendo en durísimas condiciones. El hacinamiento en los módulos de la cárcel era tal que los presos debían agacharse al pasar por las ventanas, pues los guardianes habían recibido la orden de tirar a matar a través de ellas para “dejar sitio”. Al recordar este tipo de vicisitudes todo el sistema emocional del propio Tomás se venía abajo incapaz de seguir contando nada más.
Muchos pilotos republicanos tuvieron que afrontar juicios sumarísimos acusados de “haber asesinado” en acción de guerra a sus iguales del bando nacionalista. En este sentido, y aunque me salga un poco del tema, es preciso recordar el comportamiento honorable de la familia del aviador nacionalista Carlos Haya, derribado durante la Contienda. En el juicio celebrado en Valencia contra los aviadores republicanos que lo derribaron, el fiscal les tachaba de “asesinos”, a lo que la viuda y el propio hermano del capitán Haya le respondieron que el aviador no había sido “asesinado”, simplemente falleció durante un combate en el frente.
Una postura digna de resaltar en un ambiente tan lleno de odio como el que a Tomás le tocó vivir. Pero esto ya es otro tema.
JUAN FRANCISCO FUERTES PALASÍ