domingo, 15 de junio de 2014

EL OSARIO MILITAR DEL CEMENTERIO DE BURRIANA



Durante el tramo final de la Guerra Civil, en el cementerio de Burriana se habilitó una parcela para que hiciera los usos de Cementerio Militar. Los aproximadamente 215 caídos que el Ejército Nacional sufrió en los combates de noviembre fueron inhumados en dicho cementerio, junto con otros soldados del mismo ejército caídos por otras acciones.
La inhumación se realizaba en fosas comunes y encima de cada cuerpo se colocaba una botella de cristal con sus datos personales. Al no estar debidamente lacradas las botellas, la filtración de la humedad deterioró muchos de los datos y a la hora de realizar la exhumación fue imposible proceder a la identificación exacta de muchos caídos, puesto que además las listas que elaboraron los capellanes militares se extraviaron en esos años, apareciendo posteriormente. 
El Cementerio Militar llegó a contar con 260 sepulturas y se señalizó con cruces forjadas en hierro, y en varios sitios se ubicaron vainas de proyectiles como floreros improvisados.


En 1947, dado que la señalización había sufrido desperfectos por el paso del tiempo, la Jefatura del Movimiento, previo acuerdo con el Ayuntamiento de Burriana, solicitó de la autoridad militar el permiso correspondiente para exhumar aquellos restos de los soldados caídos en combate. 
Concedida la autorización, se construyó un osario al pie de las gradas de la cruz en alto que lo presidía, donde fueron depositándose los restos exhumados hasta que el osario quedó completo, aunque en las fosas comunes quedaron otros restos que no finalmente no fueron exhumados. 
La lápida que cerraba la sepultura fue elaborada por el burrianense D. Francisco Esbrí.
 
En aquel nuevo emplazamiento estuvieron depositados los restos hasta el mes de marzo de 1959, en que fueron nuevamente levantados por orden del Ministerio del Ejército y trasladados en las cajas previstas al efecto al osario Nacional del Valle de los Caídos.

Escrito por:
FERNANDO CONDE MONTESINOS

sábado, 8 de febrero de 2014

TOMÁS AGUILAR MARTÍN. PILOTO DE CAZA DE LA REPÚBLICA


          Desde siempre me han apasionado las fotografías antiguas. Dentro del milagro fantástico que supone atrapar el tiempo en un instante, personajes anónimos en unos casos, queridos en otros, todos ya desaparecidos de entre nosotros, nos miran desde el otro lado del papel. En ese instante captado por la cámara quedan reflejados multitud de detalles anatómicos y psicológicos que, unas veces ponen a prueba la agudeza del observador, y otras, alimentan su fantasía; siempre en el convencimiento de que la imagen está intentando narrar toda una serie de acontecimientos que van mucho más allá de la apariencia del propio soporte fotográfico.
            Fruto de mi afán y mi afición por mantener vivo de alguna manera parte del espíritu de esas personas, llegó a mí, un poco por casualidad, la fotografía de los aviadores republicanos de la base aérea de El Carmolí en Murcia, tomada el día de Navidad de 1938. Dormida durante algunos años en mi carpeta, poco sabía de la historia de uno de los personajes que en ella aparecen, la de Tomás Aguilar (segundo por la derecha), porque poco era lo que Tomás quería contar. Cuando el pasado afloraba a su cabeza la emoción lo alienaba y lo bloqueaba por completo, fenómeno muy frecuente entre aquellos que han vivido tan dura experiencia como es el paso de una guerra y la no menos traumática posguerra. Por eso, esta reseña no pretende ser la su biografía, sino tan solo un simple recorte de todo lo que Tomás ha querido transmitirnos y algún otro que de el, también por casualidad, hemos llegado a conocer.

 25-12-1938. Los pilotos de la base murciana de El Carmolí posan bajo las alas de un Koolhoven FK-51, aparato holandés utilizado en tareas de entrenamiento, caza nocturna i reconocimiento. Armados con dos ametralladoras tenían la misión de interceptar a los bombarderos nacionalistas que, desde Mallorca,  atacaban  Valencia.

Tomás Aguilar Martín nació en 1916, en Casas Bajas, en el Rincón de Ademuz. Habiéndose proclamado la rebelión fascista en julio de 1936 y prolongándose en el tiempo como una verdadera guerra civil, el gobierno de la República se vio en la necesidad de formar nuevos pilotos con los que alimentar la voracidad del frente. La evolución de la situación política internacional forzaría al gobierno republicano a tener que depender, casi exclusivamente, de la ayuda de la URSS (¡y a que precio!). Por aquel entonces el estalinismo se encontraba en todo su apogeo y la URSS, tan alejada y aislada, era una gran desconocida para el mundo occidental. Esta circunstancia favorecía el apoyo militar soviético a la causa republicana española, pasando completamente desapercibida al Comité de No Intervención, que al menos en teoría, prohibía la ayuda militar a cualquiera de los dos bandos enfrentados.
 Dentro de esa ayuda militar soviética se incluía la formación de los futuros pilotos republicanos, quienes, después de pasar una duras pruebas de selección en tierra española, se lanzaban a la aventura de atravesar el Mediterráneo para recalar en el puerto de Odessa y, recorriendo las inmensas extensiones rusas, llegar a la escuela de vuelo comunista de Kirovabad en el Caucaso, donde poder cumplir el sueño de convertirse en pilotos, emprendiendo después el largo camino de vuelta. De esta manera Tomás llegaría a se uno de los selectos alumnos de las cinco promociones de aviadores que se formarían en la Unión Soviética. 
Una anecdota
Ya en España, Tomás Aguilar prestó sus servicios en el mencionado aeródromo 212 de El Carmolí, donde se hallaba la Escuela de Vuelos Nocturnos. Esta base aérea republicana realizaba servicios de escolta, reconocimiento, vigilancia marítima y bombardeos nocturnos. Entre las acciones de defensa costera, los aviones de El Carmolí tenían la misión de impedir la aproximación de los submarinos italianos a las costas, lanzándoles desde el aire sus cargas de profundidad.
El servicio de una de estas misiones fue a corresponder a un piloto castellonense, Joaquín Betoret Oms (en la fotografía, de pie, séptimo por la derecha). Éste, en el momento de partir a cumplir con su trabajo, detectó un sonido extraño en el motor del avión, por lo que pidió que los mecánicos revisaran el aparato antes de emprender el vuelo. En este punto, Tomás Aguilar, de carácter impulsivo y quitándole importancia a aquel supuesto ruido, se prestó voluntario para realizar la misión, aunque no le correspondía.
Dicho y hecho, Tomás despegó. Pero, cuando no habían transcurrido más que unos minutos de vuelo, el motor comenzó a fallar, viéndose forzado a efectuar un aterrizaje de emergencia en un campo de olivos. En el accidentado aterrizaje las alas del avión quedaron destrozadas al chocar con los árboles, y el resto del aparato (el “puro”, como le llamaban), dando varias vueltas, quedó clavado de morro en el suelo. Tomás, consciente en todo momento, había quitado el contacto. Viéndose ileso, se desprendió de los atalajes, alejándose tan rápidamente como pudo de los restos, y un buen rato después fue recogido por una ambulancia.
            Tomás Aguilar participaría en diversas acciones de guerra, pero la más llamativa, por la categoría del piloto enemigo derribado, fue la que protagonizó junto a sus compañeros de escuadrilla al final de la contienda. Una historia que llegó hasta mí por terceras personas, habida cuenta del bloqueo emocional por parte de su protagonista, y del que ya hemos hablado.
            Efectívamente, de resultas de ese combate resultó derribado el aviador Manuel Vázquez Sagastizábal, que en aquellos momentos era considerado como uno de los primeros ases de la aviación nacionalista junto con sus compañeros Joaquín García Morato y Julio Salvador Díaz Benjumea.
Esta es la historia.
El último cartucho de la República: la batalla de Peñarroya
            La ofensiva republicana en Extremadura, conocida como la batalla de Peñarroya, desarrollada por las fuerzas republicanas durante el mes de enero de 1939, ha sido ignorada por la historia oficial, considerándola como una acción menor. Pero nada más lejos de la realidad. Y es que después de la victoria en la batalla del Ebro la magnitud de la derrota republicana en Cataluña era inmensa. Los ejércitos franquistas arrollaban al enemigo empujándolo de manera imparable hacia los Pirineos y la propaganda oficial no podía permitir de ninguna manera que este brillante avance sobre los despojos de la República se viera ensombrecido por la acción de un enemigo que ya se consideraba batido.
Pero durante los primeros días de 1939, a sólo tres meses para el final de la Contienda, el maltrecho Ejército Popular aún iba a jugar la última de sus bazas, poniendo en apuros al somnoliento Ejército del Sur del general Queipo de Llano.  Efectivamente, al mando del general Escobar se iban a poner en movimiento 90.000 hombres que, partiendo desde Badajoz y penetrando en el frente andaluz, amenazarían la retaguardia enemiga y aliviarían la presión fascista sobre la región catalana y sobre Barcelona, entonces capital de la República.
Fue durante esta ofensiva en la que el joven capitán Vázquez Sagastizábal, héroe de la aviación nacionalista, iba a encontrar la muerte. De esta acción, como de tantas otras, la historiografía oficial ha pretendido ensalzar a sus mártires, y en el caso de Vázquez Sagastizábal lo hizo pretendiendo un combate contra un enemigo muy superior en número (nada menos que tres contra doce). Pero la realidad, como enseguida veremos, fue más prosaica, humildemente narrada y reconocida por sus protagonistas directos.
El derribo de Vázquez Sagastizábal
            Finalizada la campaña del Ebro, la aviación republicana había quedado reducida a unos niveles operativos mínimos. Cada vez más, los pilotos rojos debían de emplearse a fondo mediante agotadoras jornadas para mantener una mínima presencia sobre los cielos.
Durante la mencionada batalla de Peñarroya, en una de las misiones de reconocimiento en las proximidades de Pozoblanco (Córdoba), dos escuadrillas de I-15 “Chatos” volaban bastante separadas y a distintas alturas. La verdadera protagonista de la historia fue la tercera escuadrilla, mandada por el teniente Álvaro Muñoz y en la que se encontraba Tomás Aguilar. El teniente Muñoz, en un momento dado, divisó volando de cara hacia ellos pero a más baja altura, una escuadrilla enemiga de Fiat CR-32 “Chirris”, que acercándose cada vez más no daba muestras de haberles visto. En este punto, disponiendo de mayor altura y contando con el factor sorpresa, se dio presto la señal de combate. Todo fue muy rápido, en una sola pasada la escuadrilla de siete “Chatos” derribó a tres Fiat y los paracaídas de sus pilotos aparecieron enseguida en el aire, uno de ellos era el de Vázquez Sagastizábal, su jefe. El resto de los Fiat, ante el desconcierto, sin líder y viéndose en inferioridad numérica, no pudieron hacer otra cosa que dispersarse lo más rápidamente posible. Cuando llegó la segunda escuadrilla de “Chatos” ya estaba todo hecho, prácticamente sin combate, sin heroísmos, sin demostraciones, en una situación donde nada tuvo que ver la pericia ni la veteranía, sólo la fortuna, que se alió totalmente con uno de los dos bandos.
El capitán Vázquez Sagastizábal, con heridas de gravedad, moriría poco después en un hospital republicano de Pozoblanco.

 
Manuel Vázquez Sagastizábal

Esta fue prácticamente la última misión de Tomás Aguilar y de sus compañeros. Pronto llegaría la derrota y el amargo exilio o la terrible posguerra para los que no pudieron o no quisieron huir. Éste fue el caso de Tomás.
La posguerra y la cárcel
            Finalizado el conflicto, Tomás, en el convencimiento de que no había hecho nada malo más que cumplir con su deber, no huyó, quedándose en Valencia donde se encontraba toda su familia. Su propio hermano había sido mecánico de aviones en la zona Nacional. Pero las nuevas autoridades no tardaron en proceder a su detención, siendo encarcelado en la cárcel Modelo. De aquí pronto sería trasladado al monasterio de El Puig, habilitado como prisión. Allí pasó cuatro terribles años prisionero y sobreviviendo en durísimas condiciones. El hacinamiento en los módulos de la cárcel era tal que los presos debían agacharse al pasar por las ventanas, pues los guardianes habían recibido la orden de tirar a matar a través de ellas para “dejar sitio”. Al recordar este tipo de vicisitudes todo el sistema emocional del propio Tomás se venía abajo incapaz de seguir contando nada más.
            Muchos pilotos republicanos tuvieron que afrontar juicios sumarísimos acusados de “haber asesinado” en acción de guerra a sus iguales del bando nacionalista. En este sentido, y aunque me salga un poco del tema, es preciso recordar el comportamiento honorable de la familia del aviador nacionalista Carlos Haya, derribado durante la Contienda. En el juicio celebrado en Valencia contra los aviadores republicanos que lo derribaron, el fiscal les tachaba de “asesinos”, a lo que la viuda y el propio hermano del capitán Haya le respondieron que el aviador no había sido “asesinado”, simplemente falleció durante un combate en el frente.
            Una postura digna de resaltar en un ambiente tan lleno de odio como el que a Tomás le tocó vivir. Pero esto ya es otro tema.  

JUAN FRANCISCO FUERTES PALASÍ
Componente de "Muntanyes de la Guerra-GEBAL"


BIBLIOGRAFÍA:

- “ICARO” Nº 19. Boletín de ADAR (Asociación de Aviadores de la República). 1982
- “ICARO” Nº 20. Boletín de ADAR (Asociación de Aviadores de la República). 1982
- “ICARO” Nº 87. Boletín de ADAR (Asociación de Aviadores de la República). 2006
- “La formación de aviadores de la República: las promociones de la URSS”. Carlos Lázaro Ávila. EBRE 38, Barcelona 2003.
- “La aviación en la guerra española. Héroes de la guerra aérea”. Emilio Herrera Alonso. V Jornadas de Historia Militar (CESEDEN). Madrid 1999.
- “La ofensiva republicana de 1939 en Extremadura: una batalla olvidada”.  Juan Miguel Campanario. “http: //www.uah.es/otrosweb/jmc

lunes, 27 de enero de 2014

El Consell ultima un plan para quitar la protección a 70.000 hectáreas de Espadà.

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Medio Ambiente prevé aplicar un cambio de la Ley de Espacios Naturales que disimuló en la Ley de Medidas Fiscales sin debate y en Navidad.

 Obras de un campo de tiro denunciadas en Espadà.

NACHO MARTÍN. La Conselleria de Medio Ambiente está ultimando un plan para rebajar la protección del parque natural de la Serra d´Espadà al objeto de abrir la posibilidad de nuevos negocios, una medida que según la Societat d´Amics de la Serra d´Espadà (SASE) implicaría quitar el blindaje ecológico a alrededor de 70.000 hectáreas del paraje, según confirmaron fuentes próximas a la conselleria.

Las mismas fuentes precisaron que esta medida se ampararía en las modificaciones aprobadas sin debate parlamentario y en pleno periodo vacacional dentro de la Ley 5/2013, de 23 de diciembre de Medidas Fiscales, de Gestión Administrativa y Financiera, y de Organización de la Generalitat.

Dicha normativa contempla la modificación de otras leyes ambientales como la Ley de Residuos, la Ley de Caza o la Ley 11/94 de Espacios Naturales Protegidos de la Comunitat Valenciana. Esta última es la más cuestionada por los colectivos ecologistas, dado que puede reducir la protección del ámbito del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales del paraje o eliminar las zonas de amortiguación de impactos y las zonas de influencia socioeconómica de los parques, dejando sin protección miles de hectáreas. Según los datos que obran en manos de la propia Conselleria de Medio Ambiente y las estimaciones de SASE, esta reforma legal rebajaría la protección o dejaría sin protección 70.000 de las actuales 102.000 hectáreas protegidas en el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN).

De este modo, se daría vía libre a determinados negocios y actividades hasta ahora prohibidas en el paraje natural protegido más extenso de toda la Comunitat Valenciana.

La modificación afectaría especialmente a las zonas de influencia económica y amortiguación de impactos, dentro de la cual se encuentran 40 municipios de la provincia de Castelló. También se verá mermada la protección en los 19 municipios situados dentro de los límites del parque: Azuébar, Chóvar, Aín, Alcudia de Veo, Almedíjar, Algímia de Almonacid, Alfondeguilla, Artana, Ayódar, Eslida, Fuentes de Ayódar, Higueras, Matet, Pavías, Sueras, Tales, Torralba del Pinar, Vall d´Almonacid y Villamalur.

La reducción del blindaje medioambiental de la zona del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de Espadà implicará abrir súbitamente la veda a ciertos negocios hasta ahora prohibidos y a los que no se exigirán ciertos informes, estudios, medidas correctoras y declaraciones de impacto ambiental.


Permitiría negocios ahora prohibidos como el campo de tiro de Higueras


La reforma legal aprobada por la Generalitat Valenciana de forma silenciosa y fuera del procedimiento de debate parlamentario le ofrece un instrumento para autorizar negocios que hasta la fecha estaban prohibidos en el paraje natural de la Serra d´Espadà, dada su especial protección ambiental. 

Esta ley se aprueba justo en un contexto de polémica derivado del proyecto de campo de tiro en pleno paraje de Espadà en el municipio de Higueras, que contó con un informe favorable de la Conselleria de Medio Ambiente que fue cuestionado por la Guardia Civil.

De hecho, el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) pone en duda la veracidad de los informes de Medio Ambiente y denuncia que el proyecto ha violado hasta 20 normativas y leyes ambientales de diverso rango. Por lo pronto, la Generalitat ha anunciado un expediente sancionador.


Noticia en Levante Mercantil Valenciano 

lunes, 13 de enero de 2014

LA REJA DE LA GUERRA

Los amantes del coleccionismo saben perfectamente de la magia de los objetos. Su posesión, su tacto o su simple contemplación generan en su propietario una especie de encanto difícil de describir, una suerte extraña de energía que surge de aquel cuerpo inanimado que, en su día, fue protagonista de una historia.
Es el caso de nuestra “reja de la guerra”, ubicada sobre una vetusta vivienda de la avenida burrianense de Joan Baptista Sanmartín, en la margen derecha del río Seco, y uno de los últimos vestigios materiales de los acontecimientos de la batalla de Levante. El conocedor de nuestra “batalla olvidada” sabrá el porqué de estas peculiares huellas.
  El nº 6 de la Avda. Joan Baptista Sanmartín y detalle de los desperfectos en el balcón de la vivienda

Efectivamente, eran las cuatro de la madrugada del 5 de julio de 1938 cuando una tremenda explosión sobresaltaba a cuantos dormían en las inmediaciones de la población de Burriana. Literalmente el campanario había volado por los aires. Mediante esta acción, los republicanos evitaban que los franquistas pudieran repetir el episodio de Villarreal. Allí, días atrás, los observadores de la artillería rebelde se habían instalado en la torre de la Arciprestal y desde aquel mirador excepcional pudieron orientar el tiro de sus baterías.
Ahora no sucedería lo mismo y el esbelto campanario que dominaba absolutamente toda la Plana era destruido sin contemplaciones. Las 32 cargas de dinamita colocadas en su base fueron el anuncio de que la ciudad era abandonada por sus defensores. Los republicanos retrocedían hacia Nules en lo que venía siendo la tónica durante toda la batalla de Levante: la retirada ordenada y el posicionamiento en retaguardia sobre cualquier accidente del terreno mientras se intentaba desgastar al enemigo. El paradigma de la batalla defensiva estudiado en los manuales de táctica en las academias militares de la época. 
Esta misma dinámica venía repitiéndose desde Aragón. Así, después de la toma de Castellón a mediados de junio, los republicanos retrocedían a toda prisa para intentar hacerse fuertes en el lado derecho del Mijares, pero la entrada sorpresiva de los nacionalistas en Villarreal el día 18 hacía peligrar a las unidades apostadas junto al cauce, prestas a la batalla defensiva. Amenazadas por el copo abandonaban también Almazora, debiendo retroceder de nuevo hasta Burriana y allí, en mejores condiciones, intentar hacerse fuertes al otro lado del río.
Es en este momento, con el avance hasta la línea defensiva del río Seco, cuando los franquistas de la 83 división son detenidos, y durante dos semanas se desarrollarán los combates que protagoniza nuestra “reja de la guerra”. La vivienda convertida en parapeto sobre la que hostigar a los atacantes, al igual que todas las de la línea del río, debió sufrir numerosos desperfectos.
 Vista de la reja izquierda y detalles.

Pero el imparable avance nacionalista hacía repetir la historia una y otra vez. Descolgándose ahora desde Bechí, las fuerzas franquistas amenazaban Villavieja y el riesgo de cerco volvía a hacerse presente. De nuevo había que abandonar Burriana a toda prisa. Quedaba atrás una población completamente destruida y que en las inmediatas jornadas emprendería la enorme y penosa tarea de la reconstrucción.
Vista de la reja derecha. En el reflejo de los cristales se observa la perspectiva de la marginal izquierda del río Seco, lugar de posicionamiento de las tropas franquistas atacantes. 

Durante muchos años, la evidente escasez de materiales hizo útil para los moradores de la vivienda a nuestra maltrecha reja que, como tantas otras ya desaparecidas, fueron testigos inertes de aquellas dramáticas jornadas.  
En esta panorámica puede observarse en el centro mismo de la imagen, la vivienda de nuestra “reja”. Los ojos centrales del puente han sido voladon para impedir el paso de los rebeldes. Los montones de escombros en el lecho del río anuncian que las labores de reconstrucción ya han comenzado.

Aunque sencillos, estos elementos patrimoniales no debieran caer en el olvido y merecerían de sus propietarios o de la misma administración municipal una especial conservación para la posteridad como humilde memoria de nuestra Historia.

Artículo escrito por: JUAN FCO.  FUERTES PALASI
Fotos: JULIO FUERTES PALASI

sábado, 21 de diciembre de 2013

Domingo 29 diciembre: IV SUBIDA AL CASTILLO DE LA VALL D'UIXÓ



El pròxim diumenge, 29 de decembre, i dins dels actes del 75º Aniversari de la "Batalla del Castell de Noguera", vos convidem a que ens acompanyeu en la IV PUJADA AL CASTELL DE LA VALL D'UIXÓ. Aquesta pujada ja va sent habitual per a tancar l'any i recordar uns dels fets més importants de la nostra història més recent. 

El 31 de decembre de 1938 les tropes franquistes van rebre l'ordre d'atacar la cota on està situat el Castell. Durant estos anys passats sempre hem acompanyat aquesta sortida amb una Conferència in situ, a càrrec del nostre company Carlos Mallench, on ha explicat com es va gestar aquest fet per part de l'exèrcit nacional. Aquest any, i com ja es va explicar a l'última conferència, serà l'altre punt de vista de la batalla el que vorem, com va ser La Defensa del Castell per part dels republicans.

Punt de partida: Parking supermercat DIA (Ctra. Alfondeguilla junt a Stylsaf, en la Vall d'Uixó).
Sortida: 8'30h

Esteu tots convidats. Porteu esmorçar.


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El próximo domingo, 29 de Diciembre, y dentro de los actos del 75 Aniversario de la "Batalla del Castillo de Noguera", os invitamos a que nos acompañéis en la IV SUBIDA AL CASTILLO DE LA VALL D'UIXÓ. Esta subida ya es habitual para cerrar el año y recordar uno de los hechos más importantes de nuestra historia más reciente.

El 31 de diciembre de 1938 las tropas franquistas recibieron la orden de atacar la cota donde está situado el Castillo. Durante estos años pasados siempre hemos acompañado esta salida con una Conferencia in situ, a cargo de Carlos Mallench, donde se ha explicado cómo se gestó este hecho por parte del ejército nacional. Este año, tal y como se explicó en la última conferencia, será el otro punto de vista de la batalla lo que veremos, cómo fue la Defensa del Castillo por parte de los republicanos.

Punto de partida: Parking supermercado DIA (Ctra Alfondeguilla junto a Stylsaf, en la Vall d'Uixó).
Salida: 8'30h

Estáis todos invitados. Traed almuerzo.



Más fotografías de la inauguración de nuestra exposición.

Fotografias tomadas por un asistente a los actos del sábado, 7 de diciembre. Muchas gracias por las fotografías, Luís.








viernes, 13 de diciembre de 2013

RECUPERAR EL PATRIMONIO VALENCIANO DE LA GUERRA CIVIL: UNA OPORTUNIDAD IRRENUNCIABLE.

Diversas organizaciones y ciudadanos a título personal están apoyando este manifiesto que reproducimos.  


RECUPERAR EL PATRIMONIO VALENCIANO DE LA GUERRA CIVIL: UNA OPORTUNIDAD IRRENUNCIABLE.


El patrimonio valenciano de la guerra civil se encuentra en estado de gran fragilidad. En 2004 el Consell Valencià de Cultura informó sobre el estado del patrimonio material e inmaterial de la Guerra Civil (1936-1939) y llamó a su recuperación y puesta en valor bajo la prescripción de su uso como monumento para la paz. Se van a cumplir 10 años de esta declaración que situó el punto de partida del reencuentro de los valencianos con su pasado. Es un pasado compartido, de todos, que debemos recuperar con perspectiva de futuro. En 2007 las Cortes Valencianas se pronunciaron en la misma dirección por medio de una proposición no de ley sobre la regularización de los mecanismos de salva guarda de los refugios, edificios militares y resto de inmuebles de la República y la Guerra Civil.


La Universidad de Valencia, a través de su Facultad de Geografía e Historia, en 2008 realizó un informe concreto y exhaustivo sobre la necesidad de proteger y poner en valor la linea Puig-Los Carasoles con la categoría de BIC (Bien de Interés Cultural) y en el que se concluía la existencia de pruebas documentales suficientes que justificarían tanto la declaración de Bien de Interés Cultural, como su adecuada conservación y puesta en valor patrimonial.


Numerosos ayuntamientos han realizado un esfuerzo importante por inventariar, catalogar, documentar y poner en valor dichos restos. La Federación Valenciana de Municipio y Provincias desarrolló un proyecto de recuperación de este patrimonio al amparo del proyecto europeo cultural 2000 que finalizó con un congreso en 2009. Se trató de conciliar a los valencianos, a todos, con su propio pasado, con los restos de una parte de la historia que no puede ser olvidada ni negada, como un agujero negro, porque los agujeros negros no existen en la historia.


Desde un punto de vista social, cultural y turístico, por tanto, de fomento del empleo, este patrimonio es un plus más. Es un valor que no deberíamos dejar pasar sobre todo en estos tiempos donde no sobran las oportunidades.


A pesar del largo desarrollo de los proyectos y actuaciones desde las instituciones señaladas y desde los movimientos sociales este patrimonio queda en parte desconocido, cuando no olvidado, por un sector importante de nuestra sociedad.

Este año celebramos el 75 aniversario de la batalla de Levante o de la Defensa de Valencia. Un episodio que sucedió en 1938 y que significó uno de los momentos más importantes dentro de las etapas de la Guerra Civil española. Desconocida en muchos aspectos por una gran mayoría de la población esta batalla no fue reconocida suficientemente por la historiografia hasta la actualidad. Sin embargo hoy existe un gran interés de los investigadores sobre los hechos de la batalla; de su importancia nos hablan el número de elementos participantes, así como la gran cantidad de restos esparcidos a lo largo de todo el territorio valenciano, prácticamente no existe un municipio sin un refugio, un búnquer, un aeródromo, una trinchera o un hospital de sangre.


Desde distintas organizaciones ciudadanas se viene realizando en el presente año una serie de exposiciones, conferencias, salidas a los lugares de la batalla que han tenido un notable seguimiento, lo que demuestra el interés general y la viabilidad de su desarrollo con fines sociales, culturales o de cualquier otro tipo.


Desde las organizaciones y personas firmantes queremos hacer una apuesta firme por el reconocimiento de este patrimonio como conclusión y cierre de este 75 aniversario. Realizamos un llamamiento a las instituciones valencianas y partidos políticos para elevar una propuesta concreta de salvaguarda de las líneas defensivas valencianas de 1938 como Lugar Histórico o Bien de Interés Cultural al amparo de la Ley Valenciana de Patrimonio Cultural.


Realizamos un llamamiento en la defensa de este patrimonio y pedimos un gesto y compromiso concreto por parte de las administraciones. En concreto planteamos la salvaguarda de los elementos pertenecientes a la Línea de Defensa Inmediata a Valencia o Puig-Los Carasoles que se encuentran amenazados por la ampliación de la carretera CV-347 entre Manises y Riba-Roja. Los búnquers y trincheras que se conservan son perfectamente compatibles con el desarrollo de dicha obra, manteniendo su visibilidad y aprovechando la ocasión para integrarlos en el proyecto, permitiendo un equilibrio razonable y razonado entre el desarrollo urbanístico y la conservación del patrimonio. Estamos convencidos que se trata no de un problema si no de la oportunidad de hacer visible para todos los valencianos y valencianas que existe voluntad por parte de la administración y los partidos políticos de comprometerse con una propuesta de futuro como es conservar y poner en valor el patrimonio valenciano de la Guerra Civil, 75 años después de su origen.


En conclusión, las organizaciones y personas que avalan este documento reclaman:


-La inmediata paralización del soterramiento del tramo de trinchera y bunquer situados en la carretera CV-347 y el desvío de la vía de servicio para hacerla compatible con los restos mencionados.



-El inicio de un proceso más amplio de recuperación de todo el patrimonio de la Guerra Civil en la Comunidad Valenciana al amparo de lo que han suscrito de manera reiterada las organizaciones sociales, el Consell Valencià de Cultura, la Universidad de Valencia, las Cortes Valencianas y la propia Consellería competente en patrimonio.

Diciembre 2013.