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Grup d'Estudis de la Batalla de Llevant // Grupo de estudios de la Batalla de Levante
Muchas veces hem
os oído a las personas mayores de Moncofa, comentar sobre lo sucedido en la Guerra Civil.
"Tuvimos que marcharnos, abandonar nuestro pueblo, nuestras cosechas y nos fuimos evacuados a poblaciones de la provincia de Valencia, más o menos cercanas".
"Cada familia llevaba lo que podía, según el medio de transporte que tenia, algunos pocos con un camión, otros la inmensa mayoría, con sus carros llenos, y alguno con un fardo a las espaldas o las mujeres en la cabeza".
"Al finalizar la guerra volvimos y cuando nos dejaron entrar en el pueblo, Dios mío, como estaba, daba miedo, las casas la mayoría casi derruidas, muchas de ellas hechas escombros, no había puertas ni ventanas, estaban arrancadas, era un desastre".
Moncofa, tuvo que ser evacuada de todos sus habitantes a primeros de junio del 38, por la proximidad del frente que se estabilizó en el torrente de Nules, durante casi un año estuvo a la merced de los soldados republicanos que estaban en el frente, utilizaban la población para situarse o abastecerse de todo aquello que podían coger para atrincherarse, o cubrirse en sus posiciones.
Mucha gente del pueblo escondió parte de su ajuar, útiles y herramientas, que no pudo llevarse, en diferentes lugares en sus viviendas, hasta los enterraban en su corral, y así posteriormente recuperarlo. Algunos la minoría, lo consiguen; otros la mayoría, nunca lo recuperaron.
Moncofa, fue doblemente arrasada, unos los republicanos, para refugiarse y los otros las tropas de Franco, no cesaron de bombardearla ya que en ella residía el enemigo.
El casco urbano quedo de la siguiente forma según hemos podido averiguar por documentos emitidos posteriormente por el Ayuntamiento:
“255 casas destruidas totalmente, 200 destruidas parcialmente, 430 menos afectadas, pero ni una sola intacta”.
A todo esto hay que tener en cuenta que el campo fue abandonado precipitadamente, y sus cosechas se perdieron, pasando sus campos de ser fértiles a ser inhóspitas, hay que tener en cuenta que en sus latitudes fue objeto de bombardeos e innumerables escaramuzas de nuestra "Guerra Civil", por lo que tuvo que ser objeto posteriormente de una minuciosa búsqueda de material bélico para retirarlo o desactivarlo.
Algún comentario había entre los ciudadanos en aquellos años, “los niños jugaban a la guerra, con el material que había abandonado por los campos”.
Se tuvo que reconstruir nuevamente, y los campos poco a poco ir trabajándolos y prepararlos para las cosechas que podrían hacerse posteriormente, no fue fácil y más un año de arduo trabajo costó todo ello.
Dinero no había y el que lo tenía era muy poco. La gente sacrificada tuvo que iniciar de nuevo su peculiar calvario trabajando de sol a sol y otros queriendo no podían al estar encerrados por tener ideas o militar en el bando contrario a los vencedores.
Las penalidades no hicieron más que empezar, sus habitantes han sufrido lo insufrible, con una gran cantidad de dificultades ocasionadas ahora, por las inclemencias del tiempo.
Riadas, heladas, huracanes y por los temporales que llevaban las aguas del mar, tierra a dentro, inundando los campos con sus cosechas.
En fin en los años de la posguerra se han visto y pasado penosas calamidades, que han hecho curtirse a sus ciudadanos, trabajando y sacrificándose para seguir adelante y sobrevivir a los difíciles años del hambre.Unos se quedaron y otros decidieron abandonar su pueblo, y emigrar.

El pasado domingo 28 de marzo pudimos DISFRUTAR, con letras mayúsculas, de lo que sólo el trabajo callado y anónimo de almas inquietas y amantes de su entorno son capaces de realizar: la restauración y adecuación de las trincheras de
No sólo el tiempo ha considerado el conjunto arquitectónico, sino también el enemigo, pues una de las cosas que llama poderosamente la atención es la entereza de sus estructuras en medio de un agreste paraje que, además de su fantástica belleza, fue el escenario de una de las más violentas y crueles batallas de nuestra Guerra. Por ello es tremendamente extraño que ni la artillería ni los bombardeos aéreos dañaran este enclave de la llamada línea XYZ.
La población de Villamalur fue tomada el 24 de julio por fuerzas de la 1ª División nacionalista, que tras desplomarse la resistencia en la bolsa de Rubielos y después de un penoso avance durante meses de combates consiguió entrar en la población tras descolgarse a través de la zona de Tales. Enfrente tenían las Brigadas Mixtas 116, 117 y 118, que conformaban la 25 División republicana, la cual ocupaba las posiciones del Cabezo entre otras del sector. Al día siguiente, 25 de julio, el Ejército del Ebro cruzaba sorpresivamente el río y la 1ª División era requerida con urgencia para actuar en aquel otro escenario. Desde ese momento Villamalur quedaba guardada por la 108ª División nacional, que en días sucesivos penetraría a través de la zona denominada Pinares de Villamalur para formar una línea de resistencia estable más allá del vértice Cabezo, ahora ya en manos franquistas, durante el resto del conflicto.

La perfecta conservación de las trincheras del Cabezo parecen denunciar que fueron precipitadamente abandonadas ante el peligro de copo por parte de las fuerzas fascistas, y por ello no debieron de sufrir grandes desperfectos. Este hecho nos permite disfrutar de su contemplación y viajar con la imaginación a aquellas trágicas jornadas protagonizadas por unos hombres a los que les tocó protagonizar tan tristes episodios de nuestra historia contemporánea. 
Ernesto Zarzoso, Javi Guerra, Pepe Franch y el que estas líneas escribe, tuvimos un recuerdo para todos ellos, anónimos y, porqué no decirlo, ayudamos a la conservación de este precioso enclave recolocando alguna que otra piedra desmoronada. Enhorabuena a quienes han hecho posible su recuperación. Municipios con muchos más medios deberían tomar ejemplo.
¡DISFRUTADLO!
Texto: Juan Fco. Fuertes Palasí
Fotos: Pepe Franch
Es un artículo para conocer más sobre las Montañas de la Guerra ,"MUNTANYES DE LA GUERRA" Asociación Cultural, Centre d'Estudis de la Batalla de Llevant.
La alimentación del soldado durante las jornadas de combate se limitaba a una ración de circunstancias, siempre restringida por las necesidades del momento.
que en no pocas ocasiones las comidas llegaran tarde o frías, o incluso no llegaran, por lo que no había ningún tipo de horario para realizarlas.
o) por la evidente funcionalidad del recurso.
“banquete” a resguardo de las vistas enemigas. Además de la fecha de envasado de la conserva -1937- en la lata aparece la inscripción “Importe d’Espagne”, leyenda muy frecuente entre los enlates de sardinas, pues durante los años treinta buena parte de la producción conservera era exportada a Francia.
Tratar de dilucidar a cual de los bandos perteneció es algo más complicado, pues aunque ambas conservas fueron producidas en la zona cantábrica, ésta permaneció en manos de la República hasta bien avanzado el mes de octubre de 1937, por lo que la existencia de productos alimenticios de aquella región almacenados y distribuidos posteriormente pudo perfectamente alcanzar fechas más tardías.